Un joven es secuestrado y retenido en el hogar del jubilado de Valdepeñas

Hogar del Jubilado de Valdepeñas

Allí fue obligado a escuchar batallitas de la mili, lo acorralaron, le cerraron las puertas y lo sentaron a la fuerza en un sillón.

«Empezó un señor que hizo la mili en África contándome anécdotas de su teniente López mientras otro que estaba muy cerca de él afirmaba todo lo que decía. Después llegó otro y me contó que una vez se emborrachó en una guardia y se fumó un porro«, asegura el joven visiblemente alterado por la experiencia. Además nos cuenta como en varias ocasiones pidió agua a los abuelos y ninguno parecía escucharle. «No me hacían caso y yo me moría de sed«, asegura.

La policía se personó en el Hogar del Jubilado de Valdepeñas avisados por una persona que vio la escena desde fuera. Una vez allí, los miembros del cuerpo identificaron a los asaltantes y les ordenaron callarse. «¡qué cabrón Gómez! Una vez se meó en la rueda del coche del sargento» decía uno de los detenidos haciendo caso omiso a las órdenes del agente.

El joven de 21 años está siendo atendido por la psicóloga Ana Belén Madero debido al shock que le ha causado la experiencia, según nos cuenta la terapeuta «estos casos hay que tratarlos con mucha paciencia y muy despacio, las secuelas suelen ser muy importantes y es dificil que vuelva a hacer vida normal«.

Ataques dentro de la propia familia

La directora del Hogar del Jubilado de Valdepeñas explica que «los mayores están faltos de que se les escuche y a veces no diferencian entre lo que está bien y está mal. Ellos sólo quieren que les hagas caso y sentirse importantes con lo que te cuentan» y añade que «además, todo el mundo sabe que los hombres de verdad son los que hacían la mili. Los de ahora ni son hombres ni son na de na, así que a muchos les viene bien escuchar»

Este diario ha sabido que estos hechos no son aislados, son más comunes de lo que parece y además también pueden darse en el seno familiar. Un abuelo o un tío suelen ser los protagonistas de las historias que son lanzadas en mitad de cualquier sobremesa sin que nadie haga absolutamente nada.

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